martes, 5 de marzo de 2013

QUIÉN FUE CAHUIDE ?




Durante la gran rebelión de Manco Inca por la reconquista del Cusco y el Tahuantinsuyo (1536) sobresalió la figura de un gran general incaico. Muchos lo conocen como Cahuide, aunque su verdadero nombre pudo ser Kullash o Tito Cusi Huallpa. Este guerrero defendió hasta que pudieron sus fuerzas el famoso torreón de Muyucmarca, en Sacsayhuaman. Al verlo perdido prefirió inmolarse arrojándose al vacío, antes que caer en manos de los españoles que le ofrecían respetar su vida si se entregaba.

Sin embargo, a través de Marco Sifuentes y Renzo Guerrero me enteré que el presidente Alan García calificó Cahuide de haber sido un cobarde. En los blogs de los citados periodistas muchos han mostrado su indignación ante ese injusto adjetivo contra el legendario guerrero. Para conocer quién fue Cahuide a continuación citamos a dos grandes historiadores: José Tamayo Herrera y Antonio del Busto. Ambos estudiosos, basándose en crónicas de testigos del siglo XVI, muestran su admiración por el épico Cahuide y lo recuerdan como un héroe de la resistencia inca. Más abajo, va un vídeo del torreón de Muyucmarca, donde se atrincheraron los héroes incas de 1536.

El asalto de los españoles a Sacsayhuaman (1)
José Tamayo

Los españoles desesperados decidieron en un acto de audacia tomar la fortaleza de Sacsayhuamán, la cual atacaron por el lado del río Saphy, al mando de Juan Pizarro. Conocedores de la técnica militar para expugnar fortalezas, lograron tomarla por asalto, no sin dejar cientos de cañaris muertos en el foso, sobre cuyos cuerpos pasó la caballería. Juan Pizarro murió a consecuencia de la toma de Sacsayhuaman. En la defensa por la fortaleza, un fornido y heroico orejón cusqueño, defendió hasta el fin el torreón de Muyucmarca y antes de rendirse o caer prisionero prefirió arrojarse de la cima del torreón. La leyenda lo conoce con el erróneo nombre de Cahuide.

Cahuide (2)
Antonio del Busto
Cahuide , el jefe de la fortaleza, ligado a Manco Inca por el juramento de los vasos de oro, se comportó entonces como un héroe clásico, pues – anotará el cronista- “no se escribe de romano ninguno hacer lo que hacía y después hizo”. Efectivamente, al ver lo que ocurría, “con una porra en la mano andaba discurriendo por todas partes, y al indio que iba cobarde, luego con ella le hacía pedazos, echándole abajo; en este tiempo le dieron dos saetadas e hizo tan poco caso dellas como si no le tocaran, e viendo que su gente del todo aflojaban y los españoles por las escalas y por todas partes cada hora le apretaban más, no teniendo con qué pelear, viendo calara la perdición de toda, arrojó la porra que tenía en las manos a los cristianos, y tomando pedazos de tierra la mordía fregándose con ella la casa con tanta congoja y bascas que no se puede decir. Y no pudiendo sufrir ver a sus ojos entrarse la fortaleza, conociendo que entrada era forzado morir según la promesa (que) había hecho el Inga, se echó del alto de la fortaleza abajo porque no triunfasen dél”.

Fuentes:

1. TAMAYO HERRERA, José, Historia del Perú, Conquista y Colonia, p. 48.

2. DEL BUSTO DUTHURBURU, José Antonio, La Conquista del Perú, p. 236.

VÍDEO DE SACSAYHUAMAN, DONDE COMBATIÓ Y MURIÓ CAHUIDE EN 1536.



2 comentarios:

  1. Titu Cusi Yupanqui.
    Era hijo de Manco Inca Yupanqui y sobrino de Atahualpa. Fue elegido inca en 1560 tras la muerte de Sayri-Túpac, y reavivó el estado rebelde de Vilcabamba.

    Asumido el poder inició un intenso período de actividad guerrillera contra los encomenderos españoles a los que robaba indios, ganado y asaltaba sus viviendas, asimismo emboscaba a pequeñas patrullas militares o a los convoyes de mercancías.

    También auspició diversos levantamientos de tribus indias como en Jauja. Con todo ello intentaba atraer hacia su territorio al mayor número posible de indios y desde allí expandir su zona de influencia y resistir como una provincia independiente dentro del virreinato.

    Sin embargo, a partir de 1565, tras la rápida represión de la sedición india de Jauja y sus escasos avances militares en cinco años, comprendió que su misión era imposible y que nunca podría derrotar al Ejército español. Asesorado por Martín Pando —escribano a las órdenes de Polo de Ondegardo, jurista y delegado del virrey— y después de recibir varias embajadas de las autoridades españolas, cambió de política en pos de una coexistencia pacífica que trajera más beneficios a su pueblo y le permitiera seguir en las montañas con cierta autonomía. Tras diversas negociaciones, protagonizadas por García de Melo, Juan de Matienzo y Rodríguez de Figueroa, el 14 de octubre de 1566, el virrey Lope García de Castro ratificaba el Tratado de Acobamba, por el cual Titu Cusi reconocía su sumisión a la Corona española, aunque se le permitía residir en sus territorios de Vilcabamba y mantener allí a los indios que lo desearan. También el inca recibía importantes encomiendas y otras tierras con una renta anual superior a los 3500 pesos de oro. Y lo más importante, había logrado la promesa de matrimonio para su hijo Quispe Titu con la ñusta Beatriz Clara Coya, hija de Sayri-Túpac y una de las más ricas y bellas herederas de Perú. Por su parte Titu Cusi se comprometía a no asaltar el territorio ocupado por los españoles ni a aceptar indios refugiados o huidos, al tiempo que admitía la presencia de misioneros y religiosos cristianos en Vilcabamba.

    La gran habilidad del gobernante nativo fue mantener la apariencia de sumisión con la independencia real de sus territorios. Como no se sintió atraído a vivir en sus posesiones de Cuzco ni a abandonar nunca las montañas, logró preservar la supervivencia del estado rebelde de forma autónoma y pacífica. Ese saber conjugar las apariencias para seguir siendo libre le llevó incluso a bautizarse en 1568 y a mantener buenas relaciones personales con algunos cargos eclesiásticos.

    Durante este tiempo de paz Titu Cusi dictó a Marcos García, el español encargado de la instrucción cristiana del inca, una larga Memoria destinada al rey Felipe II, que es un excelente resumen de la conquista vista desde la perspectiva de los vencidos y constituye la única memoria autobiográfica de un miembro de la Familia Real inca, más aún, es la única autobiografía de uno de los protagonistas de cualquiera de los dos lados.

    A finales de 1569, con la llegada del nuevo virrey Francisco de Toledo, las cosas cambiaron. Toledo llegó con una mente abierta hacia los incas pero convencido de que había que hacer desaparecer la ficción de un Estado neo inca, peligroso ejemplo y nido siempre de rebeliones latentes. El virrey pensaba atraer hacia Cuzco a Titu Cusi a cambio de nuevas tierras y más rentas. Sin embargo, una noche de 1571, entre septiembre y noviembre, el Inca se sintió mal y murió a las pocas horas. Su muerte supuso un vuelco en las relaciones con la autoridad colonial. Su sucesor Túpac Amaru optaría por no negociar nada.

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  2. Para la poca información que tuve cahuide sera para mi un gran guerrero samurai occidental, y los q hablan mal de cahuide simplemente tienen sangre criolla o española

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